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La mirada de tres científicos emprendedores de Córdoba

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Mauro Bono, fundador de Savant 

Cuando comencé, a los 22 años, no conocía nada sobre finanzas, manejo de capital humano, planes de negocios o aspectos jurídicos, todos factores decisivos a la hora de iniciar un proyecto empresario. La inconsciencia que tenía y el desconocimiento de los problemas eran muy grandes, entonces inicié un camino casi sin pensarlo.
Ser joven, equivocarse, volver a empezar y no tener nada que perder son motores muy válidos. Cada vez que me enfrentaba a un nuevo reto me daba cuenta de que no sabía nada: eso era lo más frustrante y lo más motivador a la vez. La clave es mantenerse emocionalmente fuerte, enfocado en los objetivos, no desviarse de ese rumbo y considerar que a la hora de emprender es fundamental salir del statu quo.
A la innovación hay que sistematizarla, derribando las barreras del desconocimiento, generando vínculo, potenciando los contactos entre empresas y los científicos, y apostando al largo plazo. El sector del conocimiento requiere crear, pensar y estar en un terreno distinto al de la operatividad diaria de la empresa. De hecho, hay una tendencia en Córdoba a derribar las barreras entre los sectores científicos y las empresas de la provincia. 

 

Esteban Anoardo, fundador de Trovintek Advanced Magnetics Systems

“Son varios los obstáculos para emprender desde el ambiente científico, entre ellos, el modo en que se nos evalúa a los científicos. En general, y principalmente en las comisiones disciplinares del Conicet, se valora en exceso la producción científica por sobre la tecnológica. Además, el tiempo: si querés ser prolijo con las cargas horarias y los perfiles de tu cargo, tarde o temprano tenés algún tipo de incompatibilidad. Se trata entonces de acercar dicho perfil al proyecto de empresa.”

 

Lucio Simonella, fundador de Novosens

“Como emprendedor y como científico de Córdoba, puedo destacar que tener conexión directa con la comunidad de la UNC para resolver problemas es una de las mayores ventajas. También el ecosistema emprendedor en Córdoba ayuda, sobre todo en el mayor de los desafíos para un científico emprendedor: aprender a salir del laboratorio y validar constantemente lo que se está desarrollando con el cliente. Sobre las dificultades, emprender en Córdoba tiene la desventaja que la gran mayoría de las herramientas para emprendedores se dirigen a los que generan software, servicios o intangibles, en desventaja con quienes desarrollamos productos físicos.
Por otra parte, todavía son muy incipientes los mecanismos que tenemos los científicos que emprendemos y eso genera una falta de claridad sobre cómo transitar este paso de trabajador en relación de dependencia a emprendedor.