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Charles Bazerman: “Los textos que decidamos leer y escribir van a determinar cómo interpretamos el mundo”

Es uno de los expertos más reconocidos a nivel mundial en el estudio y la enseñanza de la escritura, con énfasis en los géneros discursivos y en la retórica de la ciencia. Estuvo en Córdoba entre el 19 y el 21 de octubre para participar en las jornadas internacionales “Lecturas y escrituras en la educación superior. Hacia la construcción de una red de cooperación académica para la inclusión y la calidad educativa”. En ese marco, fue distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Córdoba. [27.10.2016]

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Mariana Mendoza
Por Mariana Mendoza
Redacción UNCiencia
Prosecretaría de Comunicación Institucional
mmendoza@comunicacion.unc.edu.ar

En un mundo en el que la rápida evolución de las tecnologías de la información y de la comunicación imponen la inmediatez y la multiplicación de los vínculos sociales, Charles Bazerman propone detenerse a pensar en la escritura y la lectura como las herramientas fundamentales que posibilitan todos nuestros intercambios. Y aunque pueda interpretarse como una obviedad, esta propuesta lleva implícita una profunda capacidad de entendimiento y reflexión acerca del poder de la palabra.

UNCiencia tuvo oportunidad de dialogar con Bazerman y explorar algunas de sus múltiples miradas sobre lo que él considera fue siempre una tecnología: la escritura.

¿En qué radica el potencial transformador de la escritura? Para Bazerman, desde su creación hace 5000 años, la escritura lo ha transformado todo. “Ha generado intercambios, instituciones, conocimientos colectivos y también formas de gobierno, capitalismo. Cada aspecto de nuestra vida hoy está inmerso en el simbolismo. A veces los arquitectos hablan de construir entornos naturales, pero también vivimos en entornos simbólicos. Definimos maneras y roles para construir ese entorno simbólico. Toda la sociedad es intercambio, pero es intercambio entre individuos”, explica.

¿Cómo impacta la escritura en el individuo?

Cuando enseñaba a niños muy pequeños, de seis años, en barrios muy difíciles –en los que a la mayoría no les gustaba la escuela–, a unos pocos les gustaba leer y solo algunos podían expresarse por sí mismos. Pero podías ver cómo, una vez que empezaban a aprender a leer y escribir, de a poco se iban involucrando y vinculando más a las actividades de la escuela. Quienes no lograban leer y escribir se vinculaban más a actividades en las calles, no escolares. A los que aprendían, leer y escribir los transformaba en individuos diferentes.

Al vivir como adultos en un mundo de construcción simbólica, quienes tienen mayor dominio de la lectura y la escritura son los que pueden participar en ese mundo, pueden hacer oír su voz e, incluso, modificarlo. Y quienes no saben leer y escribir, son puras víctimas que reciben lo que los primeros determinan para ellos.

Un ejemplo ¿Cómo sabemos acerca del calentamiento global y el cambio climático? La lectura y la escritura, incluso la forma en que nos vinculamos con ellas, los textos que decidamos leer y escribir van a determinar cómo interpretamos el mundo. Para algunas personas, que pueden leer textos científicos, modelos en la computadora y hacer aportes científicos, el calentamiento global es un fenómeno que podrán entender. Mientras que el resto simplemente estarán atentos a la lluvia de hoy, las aves o el sol de mañana, y no podrán proyectar un fenómeno que está mediado en el tiempo.

Entonces, más allá de estos 5000 años de escritura –que es cuando creemos que se inventaron los primeros registros–, vivimos en un momento donde hay oportunidades de desarrollo, y muchas veces la posibilidad de participar o no en ellas estará relacionada con las oportunidades de formación en lectura y escritura.

Además, en otro nivel, la escritura también organiza nuestras mentes. Por ello, una persona altamente formada pensará de manera distinta de alguien que no lo esté. Y, de la misma manera, dentro de esas personas con elevada educación un abogado no pensará igual que un médico o un filósofo, porque interactuaron con textos diferentes.

¿Cómo impactan las nuevas tecnologías de la comunicación en los modos en que escribimos y pensamos?

La escritura siempre fue una tecnología. Cuando pasamos de la roca marcando la arcilla al punzón, y de ahí al papiro y la tinta. En esos ejemplos, que parecen remotos, hay cambios tecnológicos. La tecnología siempre cambia y eso modifica la forma en que escribimos y estructuramos el pensamiento. Estamos en un momento de cambios de alto impacto, pero hay una historia de cambios previa muy impresionante.

Cuando aparecieron las computadoras y los procesadores de texto, hubo un cambio enorme y fue que ahora era mucho más fácil revisar los textos y mover fragmentos de un lado al otro, algo que antes era muy complejo y llevaba mucho tiempo.

Entonces, en el caso de la aparición de los recursos multimedia, si bien antes vos podías escribir en una hoja o hacer un dibujo, ahora eso es mucho más fácil y hay muchas más opciones. Por ejemplo, cambiar el tipo de fuente o incorporar un dibujo. Hoy todos los textos son intertextuales, están vinculados a otros textos. Pero hace muchos años, para reconstruir esos textos había que ir a la biblioteca, y ahora, con Internet, uno está leyendo y simultáneamente está participando en esa intertextualidad, mucho más compleja y mucho más cercana.

La escritura, desde un comienzo, era una tecnología que permitía atravesar el tiempo y el espacio, por eso era tan poderosa. Entonces uno podía comunicarse con otra persona u otro grupo social que estaba muy lejos o en el futuro. Hoy en día, con las nuevas tecnologías de la comunicación eso se ha multiplicado muchísimo. Es más dinámico, más rápido, establecer más vínculos con más personas, y eso genera además una multiplicación de las formas de vínculo social y de las estructuras de vínculo social posibles. Son muchas más y mucho más complejas. Creo que es el principal cambio e impacto.

Su campo de estudio incluye, además de la escritura y su enseñanza, la retórica de la ciencia ¿Cómo la definiría?

Este es un concepto muy discutido y desde muchos puntos de vista. Hace 300 o 400 años, en la época del filósofo Francis Bacon, todas las personas que iban a la universidad o se formaban, aprendían retórica. Pero Bacon afirmaba que las palabras no eran de fiar, que debíamos ser muy cuidadosos y que, más que palabras, necesitábamos datos. Pero él no dijo que debíamos dejar de lado las palabras, sino simplemente ser cuidadosos y encontrar la manera de ajustarse a la realidad física o al objeto que se describía.

La propuesta de Bacon determinó que, durante mucho tiempo, algunos científicos conceptualizaran su actividad como algo que se hacía en el laboratorio y solo después se escribía, siempre con un vínculo de sospecha y desconfianza en las palabras. Decían: “Los científicos no hacemos retórica, hacemos experimentos. La retórica genera desconfianza; los hechos, no”.

Durante los últimos 40 o 50 años, mucha gente se ha interesado en cómo la ciencia utiliza las palabras. Algunos tienen un enfoque muy radical y sostienen que la ciencia es puras afirmaciones, discusiones, y que no se diferencia mucho de otros discursos. Otros, con una mirada más moderada, reconocen el valor de la investigación empírica, pero de todas formas quieren entender. Consideran que los argumentos no son una realidad que está ahí, sino que son una construcción humana y quieren investigar de qué manera negociamos esas construcciones y nos convencemos de que son verdaderas o no.

Hubo una guerra científica entre dos posturas radicales. Unos que decían que la ciencia era simplemente gente hablando una con la otra, mientras que los científicos radicales proponían que la ciencia estaba ahí, dando vueltas en la naturaleza, y que las palabras no tenían importancia. Y en el medio había gente como yo, que decía: “No, el mundo físico existe, estamos de acuerdo. Pero la ciencia es una empresa humana. Sin humanidad no habría ciencia, no habría descripciones ni publicaciones científicas, y lo que nosotros queremos es entender cómo funciona la publicación, cómo funciona esa producción humana respecto a la naturaleza”.

De un tiempo a esta parte hay una mayor apertura por parte de los científicos a comunicar lo que hacen, a divulgar la ciencia, ¿qué factores cree que contribuyeron a este proceso?

Ese proceso se dio en los últimos 60 o 70 años y varía de país en país, así que voy a hablar de Estados Unidos que es lo que más conozco. Desde la segunda guerra mundial hubo ciertos descubrimientos científicos, e incluso el tema de la bomba atómica, la física y otras ciencias relacionadas, que ganaron mucho prestigio social. También, los científicos comenzaron a recibir mucho dinero del gobierno, y empezaron a buscar la manera de tener cierto control sobre la ciencia que financiaba el Estado. Por otra parte, sintieron que muchas decisiones sociales podían ser más adecuadas o atinadas si eran orientadas por los científicos.

Pero sucedieron varias cosas para cambiar eso. Una de ellas fue que distintos sectores de la población se rebelaron, preocupados por la amenaza latente de la bomba atómica y la radioactividad. Reclamaron que la ciencia se hiciera pública y que, incluso, la sociedad no fuera la víctima de la ciencia sino que pudiera determinar sus caminos. Propusieron que muchas de las decisiones –sobre todo de gestión gubernamental– debían ser tomadas en función de los valores y deseos de la población y no de determinaciones científicas respecto de cuestiones sociales. Esto comenzó en los años 50 y 60.

Ese fue un movimiento. Hubo otro, relacionado pero diferente, que se dio en los 80. Los científicos se dieron cuenta de que no habían logrado determinar por sí mismos a quién se le daban fondos y que, por el contrario, necesitaban llegar a la gente y transmitir conocimiento e informarlos para que, cuando se tomaran decisiones, estuvieran bien informados. Además, a ello se sumó que los científicos comenzaron a tener la necesidad de incorporar gente joven y entusiasmada, y para ello también había que poder comunicar y llegar a ellos.

¿Es necesario escribir para aprender ciencias y pensar científicamente?

La respuesta más sencilla es que si querés ser un científico exitoso tenés que aprender a escribir artículos de investigación, así como postulaciones a becas y solicitudes de financiación de un proyecto de investigación. Pero también tenés que poder leer la literatura científica para conocer lo que los otros están escribiendo. Sin embargo, y más allá de eso, hasta que puedas expresar por escrito un concepto en tus propios términos y con tus propias palabras no vas a poder aprehenderlo, sino que simplemente vas a estar repitiendo lo que otros dicen.

En algunas ciencias, las ecuaciones matemáticas son una una parte importante de la expresión, pero estas también son formas de escribir, aunque no alfabéticas. Son formulaciones simbólicas y siempre están rodeadas por palabras; y esas palabras, además, son parte del razonamiento acerca de esa ecuación y también son claves para compartir tu hallazgo, e incluso persuadir a otros de la importancia del mismo.

Cuando un niño aprende ecuaciones, nunca empieza directamente por ellas, sino que comienza aprendiendo a expresarse y a razonar, y solo después llega a un nivel de abstracción tal que le permite alcanzar la ecuación. Para la mayoría de las disciplinas, la construcción verbal lo es todo, e incluso para aquellas que se basan en matemáticas o la usan, como las biológicas, físicas o químicas. Son las construcciones verbales las que permiten describir la relación de una fórmula con un concepto o una descripción.

Charles Bazerman visitó la Universidad Nacional  de Córdoba entre el 19 y el 21 de octubre para participar de las jornadas internacionales “Lecturas y escrituras en la educación superior. Hacia la construcción de una red de cooperación académica para la inclusión y la calidad educativa”, organizadas por las facultades de Ciencias de la Comunicación y Lenguas. En ese marco, fue distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad. Ver Charles Bazerman recibió el Doctorado Honoris Causa de la UNC.
La visita del académico estadounidense brindó la oportunidad propicia para presentar la versión en español del libro Escribir a través del currículum. Una guía de referencia, publicación gestionada en colaboración con las facultades de Ciencias de la Comunicación y de Lenguas, así como con las oficinas de Conocimiento Abierto y de Propiedad Intelectual de la UNC.
El libro, de acceso libre distribuido bajo la licencia creative commons, puede descargarse en el Repositorio digital de la UNC.
El Doctor Charles Bazerman es profesor del Departamento de Educación de la Universidad de California, Santa Bárbara (Estados Unidos). Es considerado uno de los expertos más reconocidos del mundo en el estudio y la enseñanza de la escritura, con foco en los géneros discursivos y la retórica de la ciencia.
Máxima figura del movimiento “Escribir a través del currículum”, que impulsa desde los años 70 el trabajo con el potencial epistémico y retórico de la escritura en todas las materias y disciplinas, Bazerman escribió y editó más de 40 libros, entre ellos: A Theory of Literate Action (2013), A Rhetoric of Literate Action (2013), Géneros textuales, tipificación y actividad (2012), Traditions of Writing Research (2010), Genre in a Changing World (2009), Handbook of Research on Writing (2007) y What Writing Does and How it Does it (2004).
Sigue una política activa de divulgación y distribución libre de su obra, que se encuentra en su mayor parte disponible para descarga gratuita. Es el principal impulsor del encuentro académico internacional WRAB (Writing Research Across  Borders) y de la recientemente creada Sociedad Internacional para el Avance de la Investigación en Escritura.

UNCiencia agradece la colaboración de Federico Navarro, quien ofició de intérprete durante la entrevista. Navarro es investigador del Instituto de Lingüística, (UBA-Conicet) y del Centro de Investigación Avanzada en Educación, de la Universidad de Chile. Es, además, editor de la versión en español del libro “Escribir a través del currículum. Una guía de referencia”.