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Estudian los riesgos para la vista de la exposición constante a luces led

Investigadores expusieron a roedores de hábitos nocturnos a este tipo de iluminación de manera permanente durante una semana. El experimento permitió comprobar la muerte de las células fotorreceptoras de sus retinas y la consiguiente degeneración retinal. Aunque los resultados no son extrapolables a seres humanos, los autores del trabajo advierten que la sobreexposición lumínica podría acelerar, en personas, procesos patológicos de origen genético y relacionados con el avance de la edad, como la degeneración macular. [17.06.2015]

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María José Villalba
Por María José Villalba
Redacción UNCiencia
Prosecretaría de Comunicación Institucional
mjvillalba@comunicacion.unc.edu.ar

El uso de fuentes de iluminación led (diodos emisores de luz) creció exponencialmente los últimos años. Aplicados inicialmente en controles remotos de televisores y equipos de música, hoy se los encuentra en electrodomésticos, dispositivos de señalización, calculadoras, agendas electrónicas y pantallas de teléfonos móviles, entre otros artefactos.

Su popularización obedece a sus múltiples ventajas: su tamaño es reducido, pueden generar luz de distintos colores, tienen un escaso consumo eléctrico, no generan calor y son más duraderas. Sin embargo, desde hace un tiempo distintos grupos científicos vienen indagando el daño que podrían ocasionar en la visión tras exposiciones prolongadas.

María Ana Contín es investigadora del Conicet en el Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (Ciquibic) y docente de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Junto a su equipo, integrado por Mercedes Benedetto (bióloga y becaria de Conicet) y María Luz Quinteros-Quintana (ingeniera biomédica y becaria de SECyT-UNC), estudia en roedores los mecanismos moleculares de muerte de células fotorreceptoras y las alteraciones en las señales eléctricas de la retina, producidas por estimulación con luz led blanca de baja intensidad.

El trabajo busca identificar cuáles son los mecanismos bioquímicos de muerte celular, cómo sucede y en qué períodos de tiempo. La idea es que la información obtenida permita, eventualmente, trabajar en la prevención y reversión de esta afección. Para verificar si la exposición a la luz constante produce degeneración retinal, el grupo de Contín elaboró un modelo con ratas albinas “wistar”, machos y hembras, que son expuestas a luces led de baja intensidad, durante diferentes períodos de tiempo.

Detectar la luz es la función principal del sistema visual de los vertebrados. Esto es posible gracias a la retina, un tejido sensible a la luz localizado en la parte posterior del ojo, caracterizado por su alta vulnerabilidad, ya que nunca se regenera. La retina está formada por células nerviosas, algunas de la cuales son fotorreceptoras (conos, bastones y algunas ganglionares). Estas convierten la luz –mediante un complejo proceso bioquímico de fototransducción– en impulsos nerviosos que llegan al cerebro, donde son interpretados y transformados en imágenes.

Los experimentos de Contín y su equipo comprueban que justamente esta capacidad fotorreceptora de la retina es la que se ve seriamente afectada en las ratas por el exceso en el tiempo de iluminación y por el tipo de luz artificial. “Mantenemos a los animales expuestos a luz constante durante seis o siete días y al cabo de ese período encontramos que el numero de fotorreceptores (específicamente bastones) disminuye significativamente, es decir, la retina se está degenerando”, revela la investigadora. De todos modos, aclara que este roedor tiene hábitos nocturnos y por esa razón su retina es diferente, está más adaptada a la oscuridad y son más sensibles a la sobreexposición lumínica. “La idea a futuro es extrapolar este modelo a animales de hábitos diurnos”, sintetiza la directora del equipo.

Si bien estos resultados se obtuvieron a nivel experimental, respecto al impacto en los seres humanos la investigadora aclara que es normal que con los años la retina, en materia de fotorreceptores, sufra cierta patologías retinales como una degeneración macular relacionada con la edad. Pero advierte que si a esa situación natural se le suma la sobreexposición a las luces led, existe el riesgo de aparición más temprana de este tipo de patologías.

Estudian los riresgos para la vista de la exposición constante a luces led

Asimismo, señala que el problema podría tornarse más complejo entre los adolescentes, quienes utilizan dispositivos iluminados con led con mayor frecuencia, en distintos horarios y sobre todo durante la noche, “cuando la retina debe tener otro ritmo y necesita regenerar las membranas de los segmentos externos de los fotorreceptores, donde ocurre la fototransducción”, apunta la especialista. “En un mundo donde la exposición a las luces led es muy elevada, resulta necesario conocer los mecanismos de muerte celular que se producen en consecuencia, para poder encontrar tratamientos de prevención y reversión”, completa.

La luz azul, el eje del problema

El principal inconveniente que plantean los led que emiten luz blanca radica en su alto contenido de radiaciones de la banda del azul, la más dañina para la visión. El espectro visible para el ojo humano abarca rangos de longitudes de ondas comprendidas entre los 400 nanómetros (tonos azules) y los 700 nanómetros (tonos rojos). “Dentro del rango visible, las ondas emitidas por los tonos azules son de menor longitud, pero de mayor energía y por esa razón su impacto en la retina es más nocivo”, detalla la especialista.

En los experimentos, las ratas estuvieron constantemente bajo la exposición lumínica. En una próxima etapa, los investigadores planean alternar períodos de oscuridad, tipo día/noche. “El objetivo es ir reduciendo el tiempo de exposición a las led (períodos de descanso) y determinar en cuánto tiempo se mueren las células, y si las mismas tienen mecanismos bioquímicos de prevención y/o reversión de muerte. Hasta ahora sabemos que a los siete días de luz constante, la rata sufre degeneración retinal importante, sus fotorreceptores disminuyen significativamente. Si ponemos períodos de oscuridad en el medio, posiblemente este proceso demore un poco más”, aclara Contín.
    

Nobel para los creadores de los led
En 2014, la Real Academia de las Ciencias de Suecia distinguió a los japoneses Isamu Akasaki y Hiroshi Amano, y al estadounidense Shuji Nakamura con el Premio Nobel de Física, por haber creado la luz led azul.