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La libertad no es inherente al hombre

Debe ser construida y reconstruida permanentemente en diálogo crítico con el presente y con uno mismo. Así lo establece el ensayo filosófico con el que Cecilia Argañaraz, hoy alumna del último año del Colegio Nacional de Monserrat, ganó el año pasado, las Olimpíadas Nacionales de Filosofía. Acceda aquí al escrito. [04.03.2010]

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La edición 2009 de las Olimpíadas Nacionales de Filosofía instó a estudiantes de EGB3 y Polimodal de todo el país a reflexionar sobre el eje “¿Libertad, igualdad, fraternidad? los ecos de la modernidad en la sociedad actual”, basados en autores modernos clásicos como Hobbes, Rousseau, Locke, Marx, y contemporáneos como Vattimo, Popper, Morin, entre otros.

Con estas premisas Cecilia Argañaraz, hoy alumna del séptimo año del Colegio Nacional de Monserrat, elaboró su ensayo “La libertad como ethos: La tarea de la Ilustración” en torno a los conceptos de libertad postulados por Immanuel Kant y Michel Foucault que le valió el primer puesto del certamen en la categoría Polimodal.

Consultada por Hoy la Universidad, Cecilia señala que en su escrito también analizó el concepto de libertad que plasma el Art. 19 de la Constitución Nacional, “un texto inspirado en ideas modernas” –apunta–, con la idea de evidenciar las situaciones y problemáticas que genera que en la actualidad sigan en vigencia leyes formuladas en el siglo XVIII o XIX. Así como el otro extremo, en el que “el marketing, los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías globalizadoras generan nuevos mecanismos y dispositivos de poder que no existían en la época moderna y que no están contemplados, por lo tanto, en las legislaciones y en la forma de pensar que tiene nuestro sistema político”.

Cecilia concluye que hoy la libertad ya no es inherente al hombre, sino que debe ser construida por nosotros mismos. “La libertad es una construcción permanente en la que tenemos que analizarnos a nuestro presente y a nosotros mismos, utilizando la razón de una manera crítica para poder así analizar y destruir los discursos que conforman nuestras personalidades y de esa manera reconstruir y redescubrir nuestra libertad”.