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La mariposa nocturna Ascalapha odorata, en primer plano

En Córdoba, en el centro de Argentina, existen aproximadamente 200 especies de mariposas nocturnas, en su mayoría de pequeño tamaño. Si bien usualmente estos lepidópteros proliferan con mayor asiduidad entre la primavera y el otoño australes, durante los meses del verano pasado la capital provincial vivenció una virtual asedio de estos insectos. [06.04.2010]

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Por sus dimensiones -la envergadura de sus alas puede llegar hasta 19 centímetros-, Ascalapha odorata es una de las especies que mayor desconcierto generó. Inofensiva, pero confundida en ocasiones con murciélagos y asociada a la ocurrencia de desgracias, esta mariposa suele ocultarse en los techos de las viviendas para refugiarse de la luz diurna.

Entre sus ojos y enrollada sobre sí misma, estos animales poseen una espiritrompa, una estructura bucal parecida a una lengua, que extienden para succionar los fluidos de frutas fermentadas o en descomposición. También consumen la savia de los árboles cuando pueden extraerla de alguna rama quebrada, y pese a no tratarse de un comportamiento habitual, en ocasiones suelen beber el néctar de flores que abren de noche.

En su estado larval, la oruga de Ascalapha odorata mide hasta siete centímetros y se alimenta de plantas de la familia Fabaceae, de las cuales existen varias especies nativas en Córdoba, como por ejemplo la Acacia. De todos modos, no tiene una dieta exclusiva y hay una gran diversidad de plantas introducidas dentro del arbolado de la ciudad capaz de brindarle los nutrientes necesarios.

Sobre la inusual presencia de estos ejemplares en zonas urbanas durante el período estival, Adriana Zapata, docente de las cátedras de Diversidad Animal I e Introducción a la Biología, e integrante del Centro de Investigaciones Entomológicas y del Museo de Zoología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (UNC), señala que todavía ningún estudio científico explica los motivos de la masiva proliferación en esa época, pero la hipótesis más fuerte apunta a la demora en el arribo de las precipitaciones. 

"En general estas mariposas comienzan a emerger en octubre y lo hacen paulatinamente hasta el otoño. Esto sucede todos los años, pero este verano la tardanza en la llegada de las lluvias también atrasó su salida. En realidad no hubo una invasión, sino que aparecieron todas juntas en un breve período de tiempo tras las tormentas", agregó la investigadora.

Actualmente, el Grupo de Investigación y Conservación de Lepidópteros Argentinos (GICLA) de la UNC estudia la diversidad y ecología de ésta y otras mariposas.